Una maternidad justificó en 1964 el robo de ocho niños
Al menos ocho niños desaparecieron del hospital por una supuesta otitis.
EFE
Madrid, 30.06.2009 | 10:03 h.
Los responsables de la maternidad de la calle de O'Donnell de Madrid alegaron una inexistente epidemia de otitis para justificar la desaparición de al menos ocho niños nacidos en esta clÃnica en 1964.
Esos niños fueron supuestamente arrebatados por el franquismo a sus padres, a los que dijeron que habÃan muerto.
Asà lo asegura el informe que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha utilizado para ampliar su denuncia sobre los llamados "niños perdidos del franquismo" y en el que se afirma que en ocho casos concretos de 1964 la causa de fallecimiento alegada -otitis- era "totalmente increÃble" para esa "época y edad".
El estudio realizado por el sociólogo Francisco González de Tena relata el caso concreto de la niña Beatriz Soriano Ruiz, nacida el 3 de enero de 1964 en esa clÃnica y que le fue retirada a su madre dos dÃas después alegando que "era la norma habitual".
Subraya González de Tena que cuando la familia intentó ver a la niña se le comunicó que habÃa contraÃdo una infección y que tenÃa que estar aislada y añade que el 17 de enero, "ante la insistencia" para verla, se les comunicó que habÃa muerto "sin añadir causa ni circunstancias" y que habÃa sido incinerada, un fallecimiento que, según el Archivo Regional, aparece inscrito el dÃa 18.
“Epidemia fantasmalâ€
Según el estudio, la información adicional de la que dispone la familia de la niña -que no ha sido facilitada al sociólogo cuando se personó el pasado dÃa 15 en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid- es que el mismo 18 de enero de 1964 fallecieron otras siete niñas "en idénticas circunstancias y alegando la misma patologÃa: otitis".
Para González de Tena, a los familiares de la niña el presunto fallecimiento se les presenta como "una especie de epidemia fantasmal, toda vez que no se conocen datos estadÃsticos que acrediten ni un solo caso de fallecimiento por esta causa en neonatos y en fechas tan tardÃas para la medicina infantil como 1964".
Esta afirmación la argumenta el sociólogo en la "extensa bibliografÃa de la época consultada" -enumerada en el informe- que se refiere a esta causa de muerte, "totalmente increÃble para época y edad".
Solicita la nulidad
Por ello, entiende que sólo una investigación judicial con todas las garantÃas "puede esclarecer lo que existe de verdad en este y otros casos similares".
Por otra parte, la ARMH ha recurrido la decisión del Tribunal Supremo de rechazar su personación y la de otras asociaciones y familiares de desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo en la tramitación de la querella por prevaricación interpuesta contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.
Además, solicitan la nulidad de las actuaciones en este momento procesal y anuncian su intención de presentar recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.
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EL PAIS
Hay matrimonios que simulan un parto para inscribir al niño adoptado como legÃtimo
SALUD TAPIA,JAVIER BARANDA 12/07/1980
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Abusos como el del letrado que cobra 100.000 pesetas por un expediente de adopción o como los casos de matrimonios que simulan un parto para que el niño adoptado figure como legÃtimo se cometen con frecuencia, según el presidente de la Asociación para la Adopción y fiscal del Tribunal Supremo, Gregorio Guijarro. La simulación de parto es un delito sancionado por la ley. Mientras eso ocurre con los niños recién nacidos, otros muchos niños se crÃan en hogares infantiles y ciudades escolares sin posibilidades de adopción, sin contar los niños subnormales o mongólicos que viven como vegetales y son carne permanente de institución.
Todo el mundo conoce en El Escorial el chalé de las monjas italianas. Hogar de 130 niños de hasta trece años . Abandonados, semiabandonados o en guardia y custodia. De padres emigrantes o con conflictos. Sor Tomasina recibe a matrimonios adoptantes que prueban suerte con ella, pero únicamente los orienta hacia el Tribunal de Menores o la Asociación de la Adopción. Tiene niños que serÃan perfectamente adoptables, pero tanto el respeto hacia la patria potestad como una visita o llamada de la familia lo impide. E incluso imposibilita la salida a unas vacaciones con matrimonios que se prestan. Son los niños abandonados y semiabandonados los que están realmente en inferioridad de condiciones en cuanto a la adopción: Recogidos en los centros que se conocen hoy como hogar infantil del Instituto Provincial de Puericultura (antes Inclusa) u otros hogares infantiles o ciudades escolares provinciales. VÃctimas de los más diversos dramas humanos, esperan toda su infancia y adolescencia integrarse en una familia. Son estos niños los que, dÃa a dÃa, se marcan con ese mal irreversible llamado «hospitalismo» y que corresponde a aquella leyenda de soledad y tristeza.
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«La condición indispensable para que se lleve a cabo la adopción», explica Gregorio Guijarro, fiscal del Tribunal Supremo y presidente de la Asociación para la Adopción, «,es que sea un niño abandonado. Pero la falta de un órgano central que controle el número exacto en cada establecimiento. crea dificultades y se hace imposible elaborar estadÃsticas».
Gregorio Guijarro es partidario de que los establecimientos sean de carácter privado: «Las personas que se ocupan de tales instituciones son generalmente vocacionales. Si estos centros se hicieran estatales, la burocracia lo invadirÃa todo. En este momento se pretende una remodelación. Hay que evitar los abusos, tanto del letrado que cobra 100.000 pesetas por un expediente, como los casos de «simulación de parto», en los que el niño queda inscrito como hijo legÃtimo y constituye un delito sancionado por la ley, u otros parecidos».
A este apartado corresponden esas gestiones, que, como se decÃa antes, rozan, las fronteras de lo legal. Se dan en clÃnicas maternales o infantiles. El personal del más ¡mportante hospital infantil de Madrid ve salir de sus salas, con demasiada frecuencia, niños en adopción que, evidentemente abandonados, rara vez pasan por el Instituto Provincial de Puericultura. Se retienen bajo pretextos, has ta que, calladamente, aparecen unos adoptantes bien recomenda dos y con la autorización de un tri bunal. Las pruebas desaparecen los implicados lo olvidan y sólo se ar chivan, bajo siete llaves, aquellos justificantes que salvaguardan la integridad del centro. Y aquà no ha pasado nada.
Según el abogado Emilio LavÃn ya no existÃan niños adoptables en los centros, cosa que confirmó el doctor Jardón, médico pediatra del Instituto Provincial de Puericultura. Esto ocurrÃa hace un par de meses, pero actualmente el stock es considerable y reclama una alternativa.
Los niños que se amontonan en los pabellones del edifico de O'Donnell, 50, de Madrid, aunque prácticamente están abandonados, en teorÃa cumplen semestre tras semestre los plazos indispensables para considerarlos abandonados. Si en el transcurso de ese tiempo la madre o el padre les hiciera una visita, aunque fuera dos dÃas antes de cumplirse los seis meses, se interrumpe la condición y hay que volver a empezar de nuevo. En muchos casos, hasta alcanzar la edad laboral. «Algunos familiares», confirma el doctor Jardón, «los sacan un par de dÃas, la mayorÃa vuelven sucios y hechos una pena, utilizados a veces hasta para pedir limosna ».
La generosa aplicación de la patria potestad
José Manuel tiene dos años, es el penúltimo de los hijos de un matrimonio de Parla. El tuberculoso y ella con graves desórdenes psÃquicos. Llegó al centro con otros dos hermanos de tres años y ocho meses, a instancias de unos vecinos que denunciaron malos tratos a los pequeños. José Manuel llora continuamente, exige una atención y afecto constante, que el personal, encargado de otros muchos niños, no puede dedicarle. Entonces José Manuel se golpea, se autoagrede.
Personas cualificadas opinan que esos transtornos remitirÃan por completo con el cariño exclusivo de unos padres adoptivos. Pero la concepción que se tiene de la «patria potestad» ampara a los familiares, que, al acercarse el plazo de los seis meses, lo sacan un dÃa y lo devuelven, muchas veces molido a golpes.
Fernando es un compañerito de José Manuel de apenas cuatro años de edad. Su padre es un gitano chatarrero y su madre prostituta. Están separados. Tiene una hermana de seis años que vive con unos familiares en calidad de adoptada, aunque no haya ningún tipo de papeles que lo acredite. Hace unos meses alguien del centro advirtió al gitano de que si no venÃa a ver a su hijo se lo iban a quitar, y como él no puede consentir esto, de cuando en cuando lo saca, le da una vuelta a la manzana y lo vuelve a dejar.
Buen porcentaje de estas criaturas, producto de las más diversas impotencias familiares o simples egoÃsmos, pasarán -al cumplir los cuatro o cinco años- a las ciudades escolares, donde las adopciones son ya mÃnimas. Una bien conocida está en el kilómetro doce de la carretera de Colmenar Viejo, que alberga a doscientos niños, de tres a seis años, en el pabellón infantil, y ochocientos en el resto, todos escolanzados.
«Pero a estas edades la adopción ya no tiene sentido», opina Mariano Pérez-Galán, pedagogo vocacional y rector de la ciudad escolar, «existe aquà una fama muy compleja de situaciones y sólo un 10% son realmente abandonados». «A los diez y doce años un niño/niña que no sea la del centro». «Lo que se procura es presionar a la familia para que reincorpore a ese hijo, siempre que la situación socioeconómica o de conflicto que motivó su venida al centro haya variado».
A Marlano Pérez-Galán le preocupan los problemas especÃcicos de cada alumno y lucha cada dÃa con las dificultades que conlleva una institución masiiicada, y la falta de personal cualificado impide la atención individual, que resultarÃa satisfactoria.
Por último, los que verdaderamente son dignos de lástima, porque nadie se interesara por ellos, son los niños subnormales, mongólicos o con parálisis cerebral que nadie se interesara por ellos, teórica y prácticamente abandonados. Son carne de institución para toda la vida.
Adoptantes en lista de espera
En la mayorÃa de los casos se trata de matrimonios estériles y su motivación suele equivaler al deseo normal de tener hijos. Sin embargo, la selección indica que hay otras razones: desde el deseo de llenar un vacÃo en personas que han vivido egoÃstamente hasta el hijo «distracción», el hijo «salvavidas» o el hijo «compañÃa para la vejez».
Visitación Pérez de la Paz, diputada provincial, es, desde hace un año, la responsable del tema de la adopción en la diputación. Este se lleva por la comisión de servicios sociales, pero está adscrito a Presidencia. En su opinión, la selección de padres no puede hacerse bajo un criterier unipersonal. Para esto se creó una comisión compuesta por dos médicos, una psiquiatra, dos asistentes sociales y un abogado. Se aplican unas normativas al estudio de las solicitudes: edad, caracterÃsticas culturales y económicas, motivaciones reales, etcétera. Las entrevistas entre solicitantes y miembros de la comisión ofrecen gran complejidad. Al tocar detalles Ãntimos de la pareja se alcanzan cotas emocionales muy altas.
Para facilitar las adopciones y evitar la piraterÃa, Visitación es consciente de la importancia que tiene agilizar los trámites de selección y controlar por medio de un órgano central las listas de adoptantes. Pretende que una primera entrevista informe o disuada al matrimonio sin rodeos. De momento, la realidad es bien distinta. «Hoy por hoy, y tal como están las cosas», opina Gregorio Guijarro, «el sistema más rápido y eficaz para conseguir un niño en adopción es "meterse en el bolsillo", ganarse la simpatÃa de una de las personas relacionadas directamente. Asistentes sociales, monjitas, encargadas de maternidades, etcétera; si se logra caer mejor que los demás de su lista el resto es fácil».
La misma sugerencia que debieron hacerse el popular cantante español Manolo Escobar y su mujer hace dos años. No se dirigieron a ningún centro, los trámites eran muy largos: «Hablamos con la persona indicada y en poco tiempo recogimos a la niña en una provincia española». Las anécdotas entre los solicitantes son numerosas: desde el notario que reunió los requisitos pero se pre sentó solo a la entrevista, porque «a su mujer no la necesitaba», «él era quien decidÃa», hasta el matrimonio de cincuenta años que solicita una niña recién nacida para que los cuide cuando sean más mayores.
La diputada comenta que las parejas jóvenes, con buen nivel cultural, son las que mejor reaccionan. Las entrevistas son sinceras y positivas. Un argumento que convence plenamente a la hermana Pura es que el matrimonio se haya concebido bajo la ¡cica de tener hijos.
Desde abril no se ha vuelto a oÃr nada sobre la polÃtica iniciada por la diputación en cuanto a soluciones.
Carlos Revilla (presidente de la diputación) y MarÃa Visitación Pérez de la Paz, como integrantes de una institución pública, confÃan en que, al tener ésta un control público de la gestión, haya mayores garantÃas.
Mar Soriano Ruiz
msorianor@ono.com